Sobre mi

Varinia Domínguez

Enfermera y Docente especializada en Micropigmentación Reconstructiva y Cuidados de la Piel

Si estás aquí, seguramente quieres saber quién soy y cómo he llegado hasta aquí. Así que te voy a contar un poco mi historia...

Antes de dedicarme a la micropigmentación reconstructiva, pasé por caminos muy distintos.

Con 16 años dejé de estudiar y empecé a trabajar en la hostelería. Pero a pesar de tener un trabajo estable, algo dentro de mí me decía que ese no era mi sitio.

Así que, dos años después decidí dejarlo y volver a estudiar bachillerato porque quería ser enfermera.

Sin embargo, en medio de esa decisión recibí la noticia de que estaba embarazada. Y aunque por mi edad muchas personas no entendieron mi decisión, seguí adelante con mi embarazo y con mis estudios. Porque ahora tenía un motivo más grande: convertirme en la madre que mi hijo necesitaba.

Pero, como muchas personas, no conseguí entrar en enfermería a la primera, así que me presenté a las pruebas del ejército.

Y sí, entré. Y durante cinco años trabajé en el Ministerio de Defensa como soldado.

Esta etapa me enseñó mucho más de lo que pensaba, me enseñó a trabajar bajo presión, a tomar decisiones con responsabilidad, entender que, en ciertos contextos, improvisar no es una opción y a sostenerme en momentos donde no todo era fácil.

Pero la enfermería seguía estando en mi cabeza.

Así que volví a intentarlo. Y esta vez sí entré.

Empecé a construir mi camino dentro de la profesión, pasé por distintos servicios y, con los años, llegué a ocupar el puesto de directora de enfermería en un hospital.

Pero aunque desde fuera podía parecer que ya lo tenía todo bastante encaminado, por dentro sentía otra cosa.

Sentía que quería construir algo más propio.
Algo mío.
Pero sin dejar de ser enfermera.

Y fue precisamente a lo largo de todo ese camino, entre servicios, turnos y pacientes, donde empecé a coincidir con mujeres que habían perdido una parte suya, su areola o su pezón.

Mujeres que habían pasado por una cirugía, por una enfermedad, por una reconstrucción… y que aún así seguían sintiendo que algo faltaba.

Algunas no se reconocían cuando se miraban al espejo.
Otras evitaban mirarse directamente.
Y muchas simplemente no sabían que existía una opción para sentirse un poco más ellas otra vez.

Así que, empecé a buscar.

Quería entender cómo podía ayudar desde mi profesión, desde la enfermería, a todas esas mujeres que no solo tenían una cicatriz física, sino también una historia detrás.

Y en esa búsqueda descubrí la micropigmentación reconstructiva.

Y sí, al principio pensé que sería algo más estético, pero enseguida entendí que no iba de “dibujar una areola”.

Iba de acompañar procesos.
De devolver naturalidad.
De trabajar con pieles reales, con cicatrices reales y con pacientes que venían de vivir cosas muy profundas.

Empecé a formarme, aunque no fue fácil.

Las primeras formaciones que hice no me dieron la seguridad que yo necesitaba. Sentía que faltaba profundidad, criterio y una forma clara de trabajar con casos reales.

Así que seguí buscando. Me formé dentro y fuera de España, viajé incluso a Brasil para aprender de profesionales referentes y conocer técnicas reconocidas a nivel internacional, algunas de ellas premiadas en campeonatos mundiales.

Y desde ahí fui incorporando otras herramientas que complementan este trabajo: prótesis de areola, cuidado de la piel y técnicas aplicadas a la reconstrucción facial y capilar.

No para “hacer de todo”, sino para poder mirar cada caso con más recursos y más criterio.

A día de hoy, acompaño a hombres y mujeres que quieren mejorar una cicatriz, reconstruir visualmente una areola o recuperar una parte de su imagen después de una cirugía, una lesión o cualquier situación que haya dejado huella en su piel. 

Y también acompaño a profesionales que quieren aprender esta disciplina con una base seria, clínica y segura. Porque una cosa es aprender una técnica, y otra muy distinta es sentirte preparada para aplicarla en una piel real, con una historia real detrás.

Porque para mí, este trabajo no va solo de aplicar una técnica. Va de criterio clínico, sensibilidad y respeto por la historia que hay detrás de cada caso.

Por eso, antes de intervenir, hay que saber valorar, decidir si ese caso se puede tratar, cómo hacerlo y cuándo no hacerlo.

Ese es el lugar desde el que trabajo.

Así que, si estás en ese punto, ya sea como paciente o como profesional, puedes escribirme y lo vemos con calma.

Escríbeme por WhatsApp